Terapia de relaciones platónicas

Las amistades, los lazos familiares, las relaciones laborales... marcan tu vida tanto como las románticas. Pero pueden ser igual de complicadas, y no hay tarjeta Hallmark para “mi mejor amigo y yo llevamos seis meses sin hablarnos”. Aquí tienes nuestra ayuda:
Las amistades y las relaciones platónicas no reciben suficiente crédito por lo mucho que pueden estropearte cuando van mal. Nuestros terapeutas nos tomamos este trabajo en serio porque hemos visto lo mucho que importa. Te ayudaremos a descubrir qué está pasando en tus amistades, a decir las cosas que has estado evitando y a construir el tipo de conexiones que se mantienen cuando la vida se pone difícil.
Cómo es aquí la terapia de las relaciones platónicas
Las amistades no vienen con un guión, especialmente cuando eres homosexual, no monógamo o formas parte de una comunidad que no encaja perfectamente en los consejos convencionales sobre relaciones. Los verdaderos problemas: por qué los mismos patrones siguen apareciendo en tus amistades, cómo tener las conversaciones difíciles y qué hacer cuando una relación que pensabas que duraría para siempre empieza a desmoronarse. Si tienes dinámicas familiares complejas, amigos que también son ex, o amistades polifacéticas que no encajan en una caja, hemos pasado por lo mismo.
No tratamos a las amistades como algo inferior. Si tu mejor amigo te ha abandonado después de diez años, eso merece tanta atención en la terapia como una ruptura. Indagamos en los patrones: por qué siempre acabas siendo el que da más, por qué los conflictos parecen imposibles, por qué hacer nuevos amigos de adulto resulta tan agotador. Y te damos herramientas reales para cambiar las cosas. Nuestros terapeutas lo entienden porque muchos de nosotros hemos vivido estas mismas dinámicas en nuestras propias comunidades queer y no tradicionales.
Cómo funciona la terapia de pareja platónica
La mayoría de las terapias se centran en parejas o individuos románticos. Pero cuando una amistad estalla, o su dinámica familiar está sofocando usted, o usted no puede entender por qué usted sigue empujando a la gente lejos, eso es exactamente lo que estamos aquí.
En la práctica, eso parece:
- Detectar los patrones que repites (incluso cuando juraste que no lo harías)
- Aprender a decir lo difícil en lugar de dejar que el resentimiento se acumule
- Aclarar cuáles son sus límites
- Dejar entrar a la gente sin perderse a uno mismo
- Mostrarse como uno mismo en lugar de interpretar lo que uno cree que la gente quiere
- Manejar cuando las amistades cambian de forma (y decidir si eso está bien)
No saldrás de las sesiones con vagos consejos sobre “ser más abierto”. Sabrás qué decir (y qué no decir) en la situación que te ha traído hasta aquí.
A quién beneficia este trabajo
La gente acude a nosotros por todo tipo de razones. Éstas son las más frecuentes:
- Sigues perdiendo amigos y no sabes por qué
- Relaciones laborales que te agotan o te frenan
- Ansiedad social que hace difícil incluso presentarse
- Dices que sí a todo y luego te molesta que te pregunten
- Querer dejar entrar a la gente pero no saber confiar en ella
- Una mudanza, una ruptura o un gran cambio en tu vida que reorganizó todas tus amistades.
- Diferencias culturales en la forma en que tú y tus amigos pensáis que debe funcionar la amistad
- Un amigo te traicionó y aún lo llevas encima
En qué trabajará
Empieza por averiguar qué está pasando: los patrones que puedes ver y los que no. A continuación, cambia los comportamientos específicos que te llevan al mismo sitio.
Eso suele parecer:
- Por qué eliges a los amigos que eliges (y qué dice eso sobre tu estilo de apego)
- Reconocer lo que sientes antes de reaccionar ante ello
- Mantener conversaciones reales en lugar de dar vueltas al asunto
- Conocer tus límites y mantenerlos
- Aprender a ser realista con las personas en lugar de mantenerlas a distancia
- Qué hacer cuando una amistad está cambiando y no sabes si merece la pena salvarla
Mantener viva la amistad (aunque sea difícil)
La mayoría de nosotros nunca aprendimos a ser buenos amigos a propósito. Simplemente lo descubrimos (o no). Cosas que surgen a menudo:
- Decir que no sin sentirse fatal
- Pedir lo que necesitas en lugar de esperar que la gente simplemente lo sepa
- Manejar las peleas sin hacer estallar la amistad
- Acercarse a la gente sin el pánico que conlleva
- Afrontar el duelo cuando una amistad se desvanece o termina
- Leer mejor la sala (y confiar en lo que se lee)
- Presentarse a situaciones sociales sin temerlas
La amistad en la era de las pantallas y las agendas apretadas
Las amistades tienen un aspecto distinto al de hace diez años. La mitad de tus conversaciones son por SMS, no has visto a algunos amigos en persona desde la pandemia y todo el mundo está demasiado ocupado para hacer planes. Eso es real, y afecta a lo cerca que te sientes de la gente.
Algunos de los problemas modernos de amistad que vemos mucho:
- Amistades que sólo existen en un chat de grupo
- Ver la vida de alguien en Instagram y sentirte más lejos, no más cerca
- Amigos que se mudaron y ahora sólo habláis cada pocos meses
- El trabajo ocupa tanto espacio que no queda nada para nadie más
- Querer una comunidad real y no saber cómo construirla
- Darse cuenta de que una amistad es mucho más profunda a través de un mensaje de texto que en persona.
- Intentar mantener diferentes grupos de amigos que no se solapan
Cuándo acudir a terapia para relaciones platónicas en NNUEVA YORK
No hace falta esperar a que las cosas se desmoronen. Pero si algo de esto te resulta familiar, probablemente sea hora de hablar con alguien:
- La misma pelea sigue ocurriendo en diferentes amistades
- Estás rodeado de gente pero aún así te sientes solo
- Las dinámicas de los compañeros de trabajo te hacen sentir miserable (o te cuestan oportunidades)
- Tienes muchos conocidos, pero nadie a quien llamarías a las 2 de la mañana.
- Te mudaste y toda tu vida social se fue con ella.
- Temes los planes que solías esperar con ilusión
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