Terapia de afirmación del inmigrante

De dónde vienes, qué espera tu familia, cómo hablas, qué sientes como tu hogar. Si estás lidiando con el estrés de la inmigración, o creciste en una familia de inmigrantes y todavía estás asimilando lo que eso formó en ti, esto es lo que hacemos. Y si estás queer, trans, o no binario además de todo eso, varios de nuestros terapeutas han vivido exactamente esa intersección.
La terapia de afirmación del inmigrante no consiste en marcar casillas o aprender “habilidades de afrontamiento” a partir de una hoja de ejercicios. Se trata de tener un lugar donde se pueda hablar abiertamente de lo que la inmigración ha hecho a su sentido de sí mismo. Tanto si llegaste aquí el mes pasado como si eres hijo de inmigrantes e intentas averiguar por qué no perteneces del todo a ningún sitio, ese sentimiento intermedio es real y es algo con lo que sabemos cómo trabajar.
Nuestro enfoque Terapia de afirmación del inmigrante
Nuestros terapeutas no sólo tienen formación en competencia cultural. Varios de nosotros somos inmigrantes o hijos de inmigrantes. Hemos vivido el cambio de códigos, el sentimiento de culpa por “no ser suficiente” para ninguna de las dos culturas, el peso de las expectativas familiares que no se traducen. Y como consultorio de afirmación LGBTQ+, entendemos lo que significa cuando el estrés de la inmigración choca con la identidad queer, la salida del armario entre culturas o el rechazo familiar.
Una persona que se enfrenta a la ansiedad del visado H-1B necesita un apoyo diferente al de un niño de segunda generación que intenta conciliar los valores de sus padres con los suyos propios. ¿Un inmigrante homosexual que se enfrenta a la vergüenza familiar en torno a la sexualidad? Eso es algo totalmente distinto. Nos adaptamos a lo que ocurre en tu vida.
Tenemos nuestra sede en Nueva York, una de las ciudades con más inmigrantes del mundo, y nuestra base de clientes lo refleja. No tienes que explicar por qué tu dinámica familiar es complicada o por qué ciertas cosas te parecen más pesadas de lo que “deberían”.”
Lo que te hace la inmigración (de lo que nadie habla)
La inmigración se mete en todo: la forma en que manejas los conflictos, la presión que sientes por el éxito, los viajes de culpabilidad, la soledad.
- El propio ajuste: Ese periodo de desorientación en el que nada funciona como esperas y estás agotado de averiguar cosas básicas que antes eran automáticas.
- Preguntas sobre la identidad: ¿Quién eres ahora? ¿La persona que tu familia crió o la persona en la que este país te está convirtiendo? ¿En ambas? ¿En ninguna de las dos?
- Inversión de roles familiares: Qué ocurre cuando cambia el equilibrio de poder en la familia. Los niños se convierten en traductores, los padres pierden autoridad, el papel de todos cambia.
- El estrés que no tiene nombre: El tipo que se acumula de estar siempre un poco en guardia, un poco fuera de lugar, un poco inseguro de si estás leyendo bien la habitación.
- Fatiga por cambiar de código: La carga mental que supone cambiar constantemente entre distintas versiones de uno mismo para distintos públicos, y perder la noción de cuál es realmente uno mismo.
- Brechas generacionales: Cuando el mundo de tus padres y el tuyo apenas se solapan ya, y nadie sabe cómo hablar de ello.
Vivir en dos culturas a la vez
No hay reglas para estar en dos culturas a la vez. La terapia te da espacio para averiguar qué partes de cada mundo quieres conservar, con cuáles has terminado y cómo dejar de sentirte culpable por las decisiones que tomas.
- La pregunta “¿Quién soy? Pregunta: Cuando uno no se siente totalmente a gusto en ninguna de las dos culturas, ayuda tener un lugar donde sentarse con ello en lugar de limitarse a seguir adelante.
- Valores enfrentados: Lo que te enseñó tu familia frente a la vida que quieres construir. Ambas cosas pueden ser ciertas. Lo difícil es decidir con qué quedarse.
- Haciendo verdaderos amigos aquí: Es solitario cuando la gente que te rodea no comparte tus referencias, tu comida, tu humor. Averiguar dónde es posible conectar lleva tiempo, pero empieza por saber qué buscas.
- Trabajo y escuela: Las normas no escritas de los centros de trabajo y las aulas estadounidenses que nadie te explica, y lo que cuesta equivocarse.
- Mantener viva su cultura: Aferrarse a las tradiciones, la lengua, la comida, la comunidad, en sus propios términos, no por obligación.
El peso cotidiano que suma
El estrés de la inmigración no se queda en una caja aparte. Aparece en el trabajo, en las amistades, en cómo te sientes al caminar por la calle.
- En el trabajo: Leer la política de la oficina cuando no has crecido con el mismo libro de jugadas. Defenderte a ti mismo cuando te han enseñado a agachar la cabeza.
- En la escuela: Las diferentes culturas académicas esperan cosas diferentes. Si las normas te parecen invisibles, no es que seas lento. Literalmente, las normas no se han escrito para ti.
- En Amistades: ¿Por qué algunas amistades aquí parecen superficiales? ¿Por qué es tan difícil encontrar gente que lo entienda? Son preguntas reales sobre las que merece la pena trabajar.
- Con tu familia: Tus padres también se están adaptando y a veces su forma de afrontar las cosas choca con la tuya. Encontrar la manera de mantenerte conectado sin perderte a ti mismo es algo en lo que hay que trabajar.
- En su comunidad: Encontrar espacios donde no seas el único. Comunidades de inmigrantes, grupos culturales, personas que comparten tu origen y tu presente.
- Las pequeñas cosas: Lidiar con todas las cosas sobre las que nadie te advierte: encontrar un médico que te escuche, entender los contratos de alquiler, averiguar la cultura de las propinas, el sistema sanitario, todo ello.
La inmigración y sus relaciones
La inmigración ejerce presión en todas tus relaciones. Los padres no entienden tu nueva vida. Los viejos amigos se sienten lejos. Las nuevas amistades son difíciles cuando te sientes como un extraño.
- Hable con su familia: Cuando tus padres y tú habláis literalmente lenguas culturales diferentes, aunque las palabras sean las mismas.
- Relaciones interculturales: Citas o asociarse con alguien de otra procedencia viene con su propio conjunto de errores de comunicación y suposiciones.
- Quién eres ahora: La inmigración cambia a las personas. Dar sentido a la persona en la que te has convertido, y saber si esa persona te conviene, lleva tiempo.
- Criar hijos entre culturas: Cuando tus instintos te dicen una cosa y todo el mundo a tu alrededor lo hace de forma diferente, la paternidad se complica.
- Citas y relaciones de pareja: Qué ocurre cuando tu familia tiene expectativas sobre con quién deberías estar, y tu corazón tiene otros planes. Especialmente complicado cuando la homosexualidad forma parte del cuadro.
- Encontrar la comunidad: No cualquier comunidad. Gente que comparta lo suficiente tu experiencia como para que puedas relajarte a su alrededor.
Cómo trabajamos
Utilizamos métodos de eficacia probada, pero los adaptamos a su vida, no a una versión de libro de texto de la misma. Dependiendo de lo que necesite, la terapia puede incluir:
- Trabajo de identidad cultural: Pasar tiempo real sobre quién eres a través de las culturas. No de un modo académico, sino de un modo “esto afecta a mi vida diaria”.
- Terapia narrativa: Tu historia de inmigración te formó. Contarla, contarla de verdad, con alguien que no se apresure a pasar por las partes difíciles, es poderoso.
- Terapia feminista: Observar cómo los mensajes sobre género, sexualidad y poder procedentes tanto de su cultura de origen como de la cultura estadounidense tiran de usted en direcciones diferentes.
- Prácticas de conexión a tierra: Técnicas que realmente se adapten a tu bagaje cultural, no sólo guiones genéricos de mindfulness que no resuenan.
Cómo es el proceso
La experiencia de inmigración de dos personas no es igual, así que no seguimos un guión. Pero la forma general es la siguiente:
- Conociéndote: Empezamos por conocer sus antecedentes concretos: de dónde viene, cuánto tiempo lleva aquí, cómo es su situación familiar, qué le trae por aquí en este momento.
- Averiguar qué es lo más importante: Juntos decidimos en qué centrarnos primero. A veces es el pánico al visado. A veces es la tensión familiar. A veces es todo a la vez.
- Registrándome: Prestamos atención a lo que funciona y a lo que no. Si algo no funciona, cambiamos de dirección. No es un programa rígido.
- Conectarle con los recursos: Grupos comunitarios, referencias legales, organizaciones culturales. Crear una red más allá de la sala de terapia es importante.
- A tu ritmo: Algunas personas acuden durante unos meses en torno a una crisis concreta. Otros se quedan más tiempo para trabajar cuestiones de identidad más profundas. Ambas cosas están bien.
- Hazlo tuyo: El objetivo es que sientas que estás construyendo una vida que se adapta a ti, no interpretando la versión del éxito de otra persona.
El estatus de inmigrante y la ansiedad que conlleva
No saber qué va a pasar con tu estado es aterrador. Se te mete en el cuerpo todo el tiempo.
- Miedo e incertidumbre sobre la solicitud o renovación de visados
- Tensión por el actual clima político en torno a la inmigración
- Ansiedad y depresión sobre deportación, detención o separación forzosa de su vida aquí
- Preocupación por la separación familiar: padres en un país, hijos en otro, y sin plazos claros para que la situación mejore
- La constante carga mental que supone el seguimiento de los plazos, los cambios de estado y los cambios de política.
El estrés de la inmigración no desaparece cuando se aprueba un visado. La espera puede dificultar todo lo demás. Tanto los momentos de crisis como el miedo que no cede merecen la pena.
Sobrevivir al papeleo
Cualquiera que haya pasado por el papeleo de inmigración lo sabe: no es sólo papeleo. Es todo tu futuro pendiente de formularios y plazos y decisiones burocráticas que están completamente fuera de tu control. Eso hace algo a una persona.
- El peso emocional de las solicitudes que tardan meses (o años) en tramitarse
- Vivir en el limbo a la espera de una decisión
- Restricciones laborales que le hacen sentirse estancado y dependiente
- Hacer frente a denegaciones, RFE o contratiempos inesperados en su caso
- La carga financiera que suponen los honorarios de abogados, los gastos de tramitación y las oportunidades de trabajo perdidas.
El maratón de papeleo es brutal. Hay formas específicas de gestionar la ansiedad entre plazos: técnicas de conexión a tierra, estrategias para dormir, cómo dejar de leer las noticias de inmigración a las 2 de la madrugada.
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